Soledad en un mar de arena

Soledad en un mar de arena

Hace dos días que me dejaron para que muriera en mitad del desierto. También cuenta que les haya guiado al desierto para que se perdieran allí. Solo queda una cosa más. Sobrevivir.

Medio día siguiendo al Sol, el otro medio día dejando en la espalda al astro para seguir yendo hacia el este en todo momento. He guiado al ejército de tal forma que se perdiera en el desierto, aunque yo también he acabado igual.

Me paso todo el día, queriendo quitarme la arena que me llena el cuerpo. Y odiando al viento que me hace entrecerrar los ojos. En definitiva, odio al desierto. Casi tanto o igual que a los rebeldes. 

Al hacerse la noche empieza a refrescar por lo que puedo respirar un poco. Antes d,e nada, seco todas las ropas que puedo para cuando desciendan más las temperaturas. Cuando acabo, busco la Osa Mayor en el cielo, y, una vez encontrada, sigo en dirección este. En algún momento podré salir de este infierno. Seguiré andando al este, hasta llegar a algún sitio.

Al amanecer del segundo día, cuando estaba pensando en cómo descansar durante el momento más caluroso, vislumbro un oasis. Se ve que no es el final del desierto, pero sí uno de los oasis que conocerán los beduinos que viven en él.

Un pequeño lago domina el lugar lleno de palmeras y un poco de césped. Me acercó despacio, comprobando que no haya ningún animal al acecho. Una vez que confirmo que no hay nada esperando, bebo agua despacio. Miró alrededor buscando algo para poder llevarme agua, veo varios cocos sueltos que puedo sujetar. Los abro con un pequeño agujero (fue buena idea coger el cuchillo olvidado por los rebeldes). Bebo todo el contenido de los cocos y los lleno de agua. Luego los sujeto con un cordón que me sobraba del pantalón para llevármelos.

Mi siguiente pensamiento es ¿podré pasar la noche aquí para descansar? Al lado de los cocos hay varios huesos blanquecinos; mejor no esperar a la noche. Seguramente huyan del Sol por el día en las palmeras, el césped oculta su rastro. Antes de anochecer es mejor volver al desierto. Con este pensamiento salgo a mediodía, queda un camino por recorrer.

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