Memorias de una hormiga 2

Hormiga

Memorias de una hormiga 2

Por mucho que miremos el césped tenemos que estar pendientes de más cosas. La luz está en todo lo alto y cada vez hay más humanos por el camino. El hormiguero es un orden con muchos y diferentes trabajos. Muchas de mis compañeras y yo entrando con la comida que hemos encontrado, otras están preparando más caminos subterráneos para esconder la comida más abajo. Todos sabemos que empiezan las horas críticas en las que habrá más ataques y más bajas entre nosotras. Los humanos querrán nuestra comida, sobre todo los más pequeños que tienen la manía de meter la mano y chupar todo lo que pueden. Por todo eso, nos fuimos a la tierra más que al césped, aunque seguimos sufriendo ataques, son muchos menos que en el césped.

Después de tardar bastante en llegar los nuevos almacenes y colocar la comida que he obtenido, vuelvo a salir a la superficie. Esta vez me iré cerca de la gran superficie azul dónde siempre caen migas que me puedo llevar. Las reclutas también se vendrán por el mismo camino por lo que he oído a su sargento.

Subiendo por el balcón que da lugar a la gran superficie me doy cuenta de que hay muchos humanos asomados. Eso es bueno. Más migas que habrá para recoger. Perfecto.

Al llegar cerca de la gran superficie veo que las migas que tiran los humanos están provocando que grandes gotas salgan de la superficie e intenten darnos. Hace tiempo descubrí que morimos si nos dan esas gotas, le sucedió a tres de mis compañeras. Oigo que el sargento da las indicaciones oportunas a las reclutas mientras recogemos todo lo que podemos. Coger lo que puedas, ojo al azul, baja deprisa, no te quedes mucho tiempo, no es necesario.

Todas las que podemos seguimos esas indicaciones como si nos las diera Madre desde el nido. Cuando es una buena indicación, se sigue y punto.

 De vuelta al hormiguero. Volvemos muchas más de las que pensaba yo, incluso casi todas las reclutas nuevas. Todas con comida para las compañeras. Hoy es un buen día para todos.

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Memorias de una hormiga

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Memorias de una hormiga

Por lo que más quieran un dos para nuestro grupo, dos, dos, dos…

-¡¡¡Grupo de nuevos reclutas!!….¡¡¡Uno!!!

No, por la mañana, no. Hoy no. El primer día para las nuevas reclutas y justo por la mañana. Esto quiere decir que nos toca a todo humano pequeño loco que quiera matar hormigas, evitar pisotones, bicicletas, monopatín, es decir, casi todo el terreno será un campo de muerte. Enseñarles que no se debe meter en esa gran masa azul si quieren seguir vivas. Casi no tenemos que preocuparnos de depredadores naturales. El significado es que al menos una de cada dos hormigas no vuelva al hormiguero. Lo único bueno es que hay comida de sobra, miga de comidas, almuerzos o meriendas de los humanos. Lo importante es ir y volver con la comida porque tendremos de sobra para el invierno.

Intentaré poner todo lo que pasé este día como hormiga trabajadora que soy. Estas son las memorias de una hormiga en el Retiro.

Las primeras horas son las más fáciles para trabajar. Casi no ha salido la luz por lo que hay muy pocos humanos casi todos con recorridos prefijados por lo que podemos predecirlos y evitarlos con bastante facilidad. Para hacerlo solo hay que evitar los exteriores del parque y la gran superficie azul. Naturalmente si buscamos por la hierba nos podemos encontrar con alguna araña o de las pocas ardillas que quedan.

Salgo del hormiguero, me dirijo al césped junto a mis otras hermanas. La unión hace la fuerza, si aparece un saltamontes mejor que salga corriendo. Lo malo de estas dos primeras horas es que el turno de noche ha hecho un buen trabajo y no se suele conseguir gran cosa. Después de recorrer todo el césped entero solo encontrando basura no comestible nos arriesgamos yendo a la gran superficie azul. Antes de volver a cruzar sentimos un pequeño terremoto que indica que se acerca uno de los corredores, por lo que esperamos a que pasé para seguir nuestro camino. Seguimos vigilando nuestras espaldas en el césped, por si acaso. Nunca se sabe lo que puede salir.

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