Estilicón 3

Estilicón 3

Rodeamos la cima en la que se habían instalado los visigodos de Alarico. Todos mis soldados forman una línea defensiva para mantener la cota controlada. Mientras tanto veíamos que los visigodos preparaban una posición defensiva colocando a sus carros a modo murallas de su campamento.

Me reúno con mis centuriones y federados:

– Hoy es Pascua de Resurrección. No necesitamos atacar este día tan señalado además de que tenemos bastante cerca la victoria. Tiene casi ciento cincuenta mil almas allí arriba. Ha abandonado rápidamente un asedio que tenía. Dudo mucho que hayan llevado muchas viandas. Así que ordeno que nos quedemos a la espera de que ellos hagan el primer movimiento.

– Sí señor – me contesta el primero, el Pequeño Saúl. El rey de los alanos es de estatura baja, complexión fuerte, duro y un gran soldado. Tiene unas ganas horribles de acabar con las habladurías de cobardía en las últimas batallas conjuntas. Todo ellas salidas de la boca de Alarico.

Junto a uno de mis centuriones vamos con sus soldados para cerciorarme que está todo en orden. Todos los soldados a sus órdenes están mirando fijamente a lo alto de la cima. El escudo a la espalda, la spatha1* guardada, varios venados2* en la mano y cerca, muy cerca, la lanza de acometida. Las corazas no es que abunden en el ejército, tanto porque les causan molestias como que en el norte prefieren llevar más ropa de abrigo.

Entonces oigo el grito:

– ¡¡Señor!! ¡Los alanos! ¡Atacan!

Miró colina arriba. Saúl no ha querido esperar.

1* Espada romana usada en el cuerpo a cuerpo.

2* Jabalina ligera.

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Estilicón 2

Estilicón 2

Con el invierno empezado, con el emperador asustado en Mediolanum, pero con la frontera ya suficientemente controlado, puedo hacerme cargo de los visigodos. Tiempo suficiente para reunirme en la Galia con las cuatro legiones que ordené que llegarán allí cuando me enteré de su avance hacia la península romana. Además, han llegado todos los federados1* que había convocado, incluido los alanos del Pequeño Saúl. Seguro que tendrá ganas de limpiar las acusaciones de cobardía después de la batalla del río Frígido.

Gracias a las calzadas, nos ponemos en movimiento hacia Mediolanum rápidamente. Llegamos antes de que Alarico reciba información de nuestra llegada. Con la caballería a la cabeza atacó directamente el bloqueo que tiene sometido Mediolanum. La primera parte ha salido bien. Alarico debe elegir: o luchar o huir dejando toda posibilidad de tomar al emperador. Con la posibilidad de encontrarse entre dos frentes, mi ejército y las murallas de la ciudad, decide huir. También lo tenía previsto.

Te conozco más de lo que crees, Alarico, luchamos juntos y ya te he vencido más de una vez. Ahora solo queda saber dónde quieres enfrentarte a mí en tu última batalla.

Cuando se ve rodeado, sin posibilidad de huir a las Galias, consigue llegar a lo alto de una cima para enfrentarse a su más que posible final.

1* Pueblo que vivían en territorio romano a cambio de proteger las fronteras

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Estilicón 1

Estilicón 1

En el año 402 desde que Dios envió a Jesucristo seguimos con problemas. Se nota que los godos han aprovechado su momento. Cuando más amenazada tenemos la frontera del Danubio con intentos de invasión de los germanos, ellos han entrado en la península romana. Aquilea tomada, el emperador asustado en Mediolanum1*. Y yo, Flavio Estilicón, magister militum2* estoy luchando para que la frontera del río Danubio siga siendo una frontera romana.

El miedo de los consejeros a los llamados visigodos y su rey es patente. Han solicitado reubicar la corte en la Galia para evitar caer en sus manos. Una chorrada. Mediolanum es una ciudad perfectamente defendible; he ordenado a las tropas que se resguarden y me esperen. Otros enviados estarán reuniendo las tropas que quiero: la VI Victrix de Eburacum3*, Leio III de Castra Regina4*, I Minervia de Bonna5* y la XII Primigenia de Mogontiacum6*. Las mejores tropas que no están en la frontera y me permitirán realizar el ataque con éxito.

Después de verles combatir a nuestro lado en la batalla del río Frígido y derrotarlos en la zona de Tracia cuando rompieron nuestro acuerdo, sé, perfectamente, que los puedo vencer. También llamaré a los alanos, que el rey Saúl les tiene bastante odio.

Mediolanum aguantará. Los visigodos no conseguirán tomar a la corte y al emperador. Estarán perdiendo el tiempo que necesito para poder llegar para plantarles batalla. El emperador nos espera. Alarico, el rey de los visigodos también.

1*Actual Milán

2* Jefe militar de todos los ejércitos.

3* York.

4* Ratisbona.

5* Bon.

6* Maguncia.

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