Batalla de Magia

Batalla de Magia

A mediodía, un grupo de quince personas suben lo más rápido posible una colina. Nueve niñas de edades comprendidas entre los cinco y los diez años con ropas de sirvientas y caras asustadas acompañadas por cuatro soldados con las armas en la mano y dos encapuchados que cierran la marcha. Son perseguidos de cerca por diez magos abiertos en semicírculo, destacando por el ropaje llamativo que llevan.

– ¡¡Deteneos!! – grita el mago que encabeza la persecución – ¡¡O ateneos a las consecuencias!!

Los dos encapuchados se miran.

– Estamos suficiente altos.

– Pero….

– Me he cansado – se quita la capucha dejando flotar una larga melena pelirroja oscura. El otro procede a quitarse también la capucha dejando una cara con barba incipiente de color marrón oscuro, ojos marrones y pelo muy corto.

Las niñas miran al hombre y la más pequeña de ellas pregunta:

– ¿Qué pasa? ¿Hemos hecho algo malo?

– No cariño, vosotras no habéis hecho nada malo. Han sido ellos, que le han conseguido cabrear. Vamos a sentarnos mientras tomamos un pequeño refrigerio.

La mujer deja caer la pesada capa de viaje, dejando ver unos pantalones de vestir con un jersey de lana sin pulir. El hombre ayuda a sentarse a las nueve niñas mientras les reparte unas pequeñas escudillas con fruta dentro. Los cuatro soldados también se dan la vuelta para ver.

– Somos diez grandes magos del Rey Jaime. Depón de tu actitud antes de que te arrepientas.

– Los que os vais a arrepentir sois vosotros.

Una niña de diez años mira al hombre:

– ¿Diez contra una no es poco justo?

– Sí, lamentablemente, sí que es lo es. Tendría que ser el triple como mínimo para poder hacerle cosquillas. Atended niñas, hoy será vuestra primera clase de magia en práctica.

Mientras va a hablando la mujer baja de la colina con los puños cerrados mientras que los magos empiezan a hacer muchos gestos con las manos mientras recitan en idiomas arcanos.

– ¡¡CUANDO QUERÁIS QUE NO TENGO TODO EL DÍA!! – les grita la mujer cuando ha bajado la colina y está a cuatrocientos metros de ellos.

– Sí que la han cabreado. Bueno niñas atended, último mago de la derecha ha lanzado un hechizo de fuego purificador, ¿veis que es un pequeño perro? Bueno bien, pues a los perros les encanta volver con sus amos; por eso, cuando lo lancéis, estad preparadas contra el fuego; no como ese muchacho. Los tres magos siguientes han preparado tres hechizos conjuntos de fuego, tierra y agua, son difíciles de parar si no lo hubiera unido a una flecha como conexión; destruida la flecha se acaban los hechizos y has perdido mucha fuerza.

– Allí, ¿no es un demonio?

– ¿Dónde?

– Detrás de Ella.

– Hmmmm. Capitán Fudor, ¿a qué distancia estima que se encuentra el demonio de nuestra maga?

– A unos cien pasos, señor, pero hay como una pequeña llama que le sigue.

– Entonces nada de lo que preocuparse niñas, lo tiene todo controlado, con la llama indica que sabe dónde está. Es un pequeño hechizo muy fácil que os enseñaremos dentro de poco. En este momento que le llegan cinco hechizos diferentes ¿veis que se queda quieta? Respirad, que está quieta para que el demonio esté cerca y pueda saber quién se lo ha mandado. Eso solo hacedlo los primeros años bajo supervisión; es mucha tensión.

La maga mueve rápidamente la mano y los cincos hechizos desaparecen de un plumazo mientras que el demonio levanta las zarpas para comerla.

– Y ahora que sabe quién es el mago, no os perdáis detalle- el demonio desaparece de su espalda, aparece en la espalda del mago principal al cual agarra y chilla antes de desaparecer los dos con dos movimientos de mano de la maga – Los magos que molestan a los demonios para sus luchas se merecen estar un tiempo en el éter de los demonios y, os lo aseguro, no es agradable.

– Decid al rey Jaime que deje de raptar niños y niñas para ingresar como magos. Lo sabré e iré a rescatarles.

Dicho lo cual un gran caballo de agua y aire en su carrera barre a los ocho magos restantes haciéndolos desaparecer. La maga se da la vuelta sonriendo.

– Bueno niñas, ¿Qué os ha parecido? ¿Queréis aprender a manejar la magia?

Las nueve niñas se levantan gritando sí a la vez mientras tiran sus escudillas. El hombre se levanta lentamente mientras mira a las nueve niñas. Suspira mientras con un pequeño gesto dirige las escudillas a su mochila.

La maga llega para encabezar la marcha mientras que la niña más pequeña se queda mirando al hombre.

– ¿Ya no va a haber más caballos? Me gustan los caballos.

– Mira a tu derecha.

A la altura de sus ojos un pequeño caballo de agua trota mientras la niña se ríe.

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