Estilicón 3

Estilicón 3

Rodeamos la cima en la que se habían instalado los visigodos de Alarico. Todos mis soldados forman una línea defensiva para mantener la cota controlada. Mientras tanto veíamos que los visigodos preparaban una posición defensiva colocando a sus carros a modo murallas de su campamento.

Me reúno con mis centuriones y federados:

– Hoy es Pascua de Resurrección. No necesitamos atacar este día tan señalado además de que tenemos bastante cerca la victoria. Tiene casi ciento cincuenta mil almas allí arriba. Ha abandonado rápidamente un asedio que tenía. Dudo mucho que hayan llevado muchas viandas. Así que ordeno que nos quedemos a la espera de que ellos hagan el primer movimiento.

– Sí señor – me contesta el primero, el Pequeño Saúl. El rey de los alanos es de estatura baja, complexión fuerte, duro y un gran soldado. Tiene unas ganas horribles de acabar con las habladurías de cobardía en las últimas batallas conjuntas. Todo ellas salidas de la boca de Alarico.

Junto a uno de mis centuriones vamos con sus soldados para cerciorarme que está todo en orden. Todos los soldados a sus órdenes están mirando fijamente a lo alto de la cima. El escudo a la espalda, la spatha1* guardada, varios venados2* en la mano y cerca, muy cerca, la lanza de acometida. Las corazas no es que abunden en el ejército, tanto porque les causan molestias como que en el norte prefieren llevar más ropa de abrigo.

Entonces oigo el grito:

– ¡¡Señor!! ¡Los alanos! ¡Atacan!

Miró colina arriba. Saúl no ha querido esperar.

1* Espada romana usada en el cuerpo a cuerpo.

2* Jabalina ligera.

Twitter:

https://twitter.com/tierradeficcion

Facebook:

https://www.facebook.com/TierradeFiccion/

Otros relatos de la serie:

https://www.tierradeficcion.com/estilicon/estilicon-1/

https://www.tierradeficcion.com/estilicon/estilicon-2/

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *