Provincia del Sur 9
Anteriormente en Provincia del Sur: Las tropas del Teniente Erestil acuerdan entrar en el ejército del Desierto para poder vengar a los niños masacrados por el capitán Ñorlal.
Puesto que estamos todos de acuerdo con la decisión, hago un gesto para reunirme con el líder de la tribu. Nos ha estado esperando respetuosamente a una distancia prudente para no interferir:
-Agradecemos infinitamente la oportunidad única que nos ha dado el Desierto. Solo pedimos intentar no luchar contra nuestros antiguos hermanos, excepción hecha de los defensores del fuerte Roga dirigidos por capital Ñorlal y sus soldados; queremos vengar a nuestros niños.
El líder de la tribu sonríe por primera vez en toda la noche. El blanco de los dientes refleja la luna dando algo de luz en pleno desierto:
-El capital Ñorlal sufrirá las consecuencias de atacar a los niños del desierto. Escuchamos vuestros gritos de frustración cuando os enterastéis del asesinato por eso sabía que podíamos confiar en tí, teniente Erestil. Será un honor tener vuestra sabiduría de nuestro lado.
-¿Tenéis algún plan, a parte de atacar los fuertes como en las últimas ocasiones, que puedas comentarme?
El líder de la tribu me devuelve la pregunta de forma muy educada:
-¿Alguna idea para el Desierto que quieras compartir?
Me quedo pensando un rato. Después de todo conozco donde fallaron las últimas veces los levantamientos de los desiertos, desangrándose tomando los fuertes mientras Carouligio se utilizaba como puente de los ejércitos que mandaban refuerzos… Carouligio. Ese es el punto clave:
-Asediar Carouligo. Que tenga problemas entre el propio desierto y los ejércitos del resto de provincias. Además, obligará a que el hermano del rey vaya a levantar el asedio.
-Me gusta teniente Erestil. ¿Y cómo asediamos Carouligio sin haber tomado los fuertes antes?
Esta vez me toca sonreír a mí.
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