Relato 8 Combates Aéreos

Relato 8 Combates Aéreos

¡Por fin terminaba! La ceremonia de agradecimiento se acababa. Me ascendieron a coronel. Se rindieron los honores póstumos al capitán desaparecido y dado por muerto. En su honor se enterró un féretro vacío.

Decidí ir a rendir mis propios respetos al muerto en combate. Ya en casa me cambié el traje por algo más cómodo, para algo tenía una semana de vacaciones, y recogí a mis hijos que también querían venir. Los tres me escoltaron hacia el cementerio mientras no paré de recibir felicitaciones de cada persona que nos encontrábamos en el camino.

Cuando llegamos nos dimos cuenta de que al lado de la tumba había alguien más presentado sus respetos a Fernando. Y resultaba extraño porque en el funeral estaba como mínimo el setenta y cinco por ciento de la población de Europa, es decir, todo el mundo. La gente ya había presentado sus respetos y ahora mismo intentaba reanudar su vida lo mejor que podía. El intento de invasión extraterrestre pasaría a ser un dato más en los libros de Historia que estudiarían los niños en los colegios.

Mientras nos acercábamos me fijé en su vestimenta. Era el típico traje de combate aéreo, como el que llevaba un poco antes pero cubierto de polvo y muy sucio. Mis hijos se quedaron rezagados y cuando llegué…

-No está mal mi tumba ¿verdad?

Esa voz… ¡Había sobrevivido!

-No te extrañes, coronel. No quería nada de esto. Ya tedije que a mí me gusta volar. Con todos estos honores me harían sentarme y me obligarían a dejar a volar.

-¿Qué harás ahora? –pregunté.

-Me han contado que están buscando gente para pilotar naves espaciales. Tengo una nueva identidad de antiguo piloto. Me apuntaré para pasar un antiguo piloto. Por cierto… Tienes tres pimpollos ¿no?

-Sí. Están destrozados pensando que has muerto.

-Que no sepan todavía la verdad, pero cuando vayan a entrar en la academia de pilotos que se acerquen a mi tumba, esperen una semana y lo vuelvan a hacer. Me tendrán de maestro.

-Gracias, capitán.

Cuando se va el capitán, los niños se cercan.

-¿Quién era mamá?

-Un viejo amigo hijo, y vuestro futuro profesor.

-¿De qué mamá?

-Lo sabrás a su debido tiempo.

 

Relato 7 Combates Aéreos

Relato 7 Combates Aéreos

-La misión consiste en capturar cazas enemigos, aprender volar con ellos, ir a su base, conseguir toda la información que podamos para después  reventarla como mejor podamos.

-Exacto teniente. Cerca de nuestra genialidad.

-Lo primero será capturar los cazas enemigos. ¿Alguna idea teniente?

-Sí señor, bastante descabellada pero creo que puede funcionar.

Dos cazas enemigos aparecen por el horizonte. En mitad de la calle se encuentra el capitán andando que se echa a correr cuando los dos cazas se lanzan en picado a por él. Gira en la primera calle que encuentra a la derecha. Los cazas se encuentran muy cerca y muy bajos cuando toman la curva. Una red enorme con especial desciende desde los tejados que hacen que caigan de golpe al suelo. Los han paralizado.

-Buen trabajo, teniente. Primer paso completado.

El problema de estos aparatos es que están dirigidos mediante un programa informático de la nave base y por tanto no tienen cabina desde donde pueda dirigirlos una persona.

Después de estar trabajando toda la noche los ingenieros consiguen introducir cabinas en las aeronaves sin que ello cambie el diseño exterior de las mismas. Poco antes del amanecer simulan su reconexión con el ordenador central.

-En la pantalla de aquí abajo veis la ruta que debéis seguir según está mandando el programa. Volar como si siguierais en su dominio. No os debéis desviar ni un solo ápice porque si no se darán cuenta del engaño.

-¿Nos manda de nuevo hacia la base?

-Eso parece, capitán. Querrán hacer un análisis completo tras haber estado una noche sin dar noticias suyas. Por tanto conseguiremos llegar a su base sin las pérdidas y retrasos de la última vez. Que toda la suerte de la humanidad esté con vosotros.

-La necesitaremos- dice el capitán Fernando mientras cierra la cabina y se prepara para irse.

Los dos cazas salen volando y a medida que aumenta la velocidad empiezan a describir la curvatura que indica su próxima salida hacia la estratosfera. Treinta minutos después ya están en posición y velocidad para lograrlo. Como preocupación tanto el capitán como la teniente llevan puestos los monos de astronauta para aguantar un ambiente sin atmósfera.

Sin dificultades se acercan a la nave madre y entonces lo ven. Un enorme cuadrado de donde salen y entran naves continuamente.

-¿Capitán?

-Creo que es un agujero de gusano.

-¿Está bromeando?

-No tenemos tiempo para ello. Usted encargase de robar toda la información que pueda. Intentaré cargarme esa estructura y la nave madre.

-¿Y cómo piensa hacerlo?

-Algo se me ocurrirá con los explosivos que he traído.

Mientras tanto la nave madre les está recibiendo.

-Teniente aterrice. Conéctese cuando pueda. Avísame cuando esté preparada para salir.

-¿Qué va a hacer capitán?

-Una de mis mayores especialidades. Una maldita locura.

Según se está cerrando la compuerta el capitán cambia de rumbo del caza y sale disparado al espacio exterior. Las alarmas suenan por todos los lados y todos los cazas que estaban en reposo se ponen en funcionamiento a la vez pero las compuertas ya se habían cerrado. Tienen que esperar a que se abran de nuevo.

-Capitán vaya contándome cómo le va la cosa.

-Ahora mismo tengo diez… once naves enemigas. Creo que no me pueden reconocer. Bien, bien. Empieza la diversión. A ver pequeñín de que eres capaz. ¿Teniente cuando se abren las compuertas?

-Cinco minutos.

-Hágalo rápido.

-En principio vamos bien, nadie sabe que soy yo. Me voy acercar a la puerta enorme que hay aquí. Por lo que parece está hecha de un material que no conozco. Parece que tiene capacidad para transportar naves porque aquí hay una enorme cola esperando para pasar. Tengo una idea pero…. Va a ser difícil.

-Capitán, ¿qué se le ha ocurrido?

-Ya lo verás- dice mientras sonríe: -Por ahora esperaré a que abran las puertas para que mi plan funcione.

Mientras la teniente termina su trabajo robando la máxima información de los aliens, el capitán sigue dando vueltas, tal y como le requiere el ordenador de a bordo, como si fuera una nave más.

-Capitán, ya he terminado. Me llevo la información.

-La cubro teniente, no se preocupe. Solo una cosa. No miré atrás pase lo que pase.

-Señor.

-Es una orden teniente. Obedézcala.

-Salgo con las demás naves. Saldremos en diez segundos.

-Ok. Empieza la diversión.

Las compuertas se abren y salen disparadas hacia fuera.

-Capitán me sale como nave enemiga a eliminar.

-Perfecto. Váyase hacia la Tierra ya.

Al ser la última en salir, la nave de la teniente puede desviarse en dirección a la Tierra sin que ninguna nave se interponga en su camino. Mientras tanto el capitán sitúa su nave cerca del gran portal. Todas las naves disparan sus misiles hacia él que permanece firmemente quieto duramente un buen rato. El ordenador de a bordo empieza a gritar:

-Misiles a treinta segundos.

El capitán posa la mano en el mando de dirección de la nave con calma.

-Misiles a quince segundos.

El capitán enciende sus propios misiles y apaga el motor.

Misiles a cinco segundos.

Dispara sus misiles en dirección al portal. Entonces, todos los demás misiles siguen a los suyos y es cuando el capitán enciende sus motores y sale disparado en dirección contraria. Todos los misiles atraviesan el portal que no resiste la cantidad de movimiento y revienta. La nave del capitán atraviesa el enjambre de naves enemigas sin problemas debido a que no tienen misiles con que pararle. La explosión del portal provoca también la explosión de la nave madre y la explosión empieza a perseguir a la nave del capitán mientras que las demás naves sin dirección van explotando.

La nave del teniente ya está bajando y sufre la presión de la atmósfera.

-Capitán me escucha.

-Repito, capitán está allí.

Debido a todas las explosiones no se puede ver ninguna señal en el espacio.

Relato 6 Combates Aéreos

Relato 6 Combates Aéreos

Llegaron sin aliento al aeródromo. Todo estaba en llamas. Se quedaron parados, mirando la destrucción que había provocado el ataque, sin saber qué hacer.

Un minuto después el capitán se puso en marcha:

-Vamos teniente, a ver si podemos hacer algo por aquí.

Comienzan a caminar con cuidado por una de las pistas de aterrizaje y la teniente solo percibe amasijos de restos irreconocibles hasta que pregunta:

-Capitán ¿eso no es un F14 de los antiguos?

-Sí teniente, me parece que los aviones que han destruido son los cebos. Puede que tengamos todavía algo de trabajo, vayamos corriendo a la torre de control.

Se dirigen a una enorme torre que está en llamas y abre una puerta de hierro que está enterrada en la tierra. Nada más entrar en el subterráneo se dan cuenta de que hay más gente de lo habitual en la sala. Son los ayudantes y, como siempre, corriendo con papeles de un lado a otro. Uno de ellos los ve y les grita:

-Os están esperando en la sala de mando.

Se encuentran en una sala repleta de grandes pantallas donde se ven tanto cazas aliados como enemigos; están por todas partes excepto en el lugar ocupado por tres puertas. La de enfrente lleva a la sala de mando y dos más a cada lado que llevan a los archivos físicos donde se encuentran las informaciones de todas las aeronaves enemigas que se han podido recopilar.

Intentando molestar lo menos posible cruzan el gran espacio que se abre ante ellos para acceder a la sala de mando. Entran y ven a los tres comandantes aliados reunidos y sonriendo.

-Por fin han picado.

-Como alevines.

Federico golpea la puerta con los nudillos.

-Comandantes, ¿nos han llamado?

-Sí capitán, tenemos una misión especial para ustedes.

Relato 5 Combates Aéreos

Relato 5 Combates Aéreos

-¿Qué es lo que tienes, teniente?

Saca una pistola de medio metro de la funda de su cinturón y se la enseña:

-Esto es una pistola especial que dispara un pequeño misil que tiene en la recámara. Es un prototipo pero no necesita tiempo para disparar, capitán.

-¿Si no le da a la primera?

-Entonces estamos bastante fastidiados. No tengo más cartuchos.

-¡Estupendo! Se quedan un minuto callado y luego dice: creo que volverá a pasar en un minuto: salgo yo y le atraigo; tú sales después y, por favor, acierta.

-Sí, señor.

Cuarenta y cinco segundos después Federico sale tranquilamente del edificio haciendo creer que ya no tiene miedo. Cinco segundos después se da la vuelta cuando escucha el ruido de motores del caza y empieza a correr.

Al minuto exacto sale Marta con su pistola apuntando al cielo y dispara sin mirar. Da de lleno al caza en el ala derecha que se descontrola y se estrella  en los edificios de ese lado de la calle.

-¡¡Capitán ya puede parar!! –grita Marta.

El capitán se da la vuelta y vuelve al trote. En poco tiempo se reúne con la teniente.

-Señor, no me gusta que los cazas vuelen si ya no tiene la plataforma.

-A no ser…

-A no ser ¿qué señor?

-Que sea un rezagado de un ataque todavía más fuerte. Un ataque directo a nuestra base.

-¿Señor?

-Equipo rojo, responda.

-…

-Equipo rojo, responda.

-…

-Teniente a trote ligero hacia la base. Tenemos que contactar con ellos.

-Equipo rojo, responda por favor.

Relato 4 Combates Aéreos

Relato 4 Combates Aéreos

Después de perder la aeronave y destruir la plataforma aérea de los  alienígenas vuelven a su base aérea. Mientras regresan andando tranquilamente, capitán y teniente van hablando.

-Pues no nos han dejado ningún avión, teniente.

-Pensarán que lo estrellaremos también, capitán.

-Pero si solo hemos estrellado tres en tres misiones…. Bueno a lo mejor tienen razón en eso de no dejarnos un avión. ¿Teniente qué te parece si mientras llegamos nos dirigimos por nuestro nombre de pila?

-Tú eres el que más rango tienes, tú mandas.

-Capitán Federico aunque todos me llaman Fede.

-Teniente Marta, todos me llaman Marta.

Mientras hablan cruzan el cielo varias aeronaves.

-Fede, esos eran el equipo rojo ¿no?

-Eso parecía. Muy buenos pilotos. Conocí a la capitana del equipo rojo en la academia de oficiales y era de las mejores.

-Señor.

-Fede, tenemos una buena caminata, no te cortes.

-Fede, ¿por qué no tienes un equipo?

-Porque nunca fui un líder. Se me dan bien las ideas, las locuras pero no se me da bien dirigir a la gente. ¿Y por qué tú me elegiste a mí?

-Le vi pilotar y me encanto. Es uno de los mejores pilotos que he conocido nunca y además prometí a mis hijos que conseguiría que vinieras a comer a casa.

-Eso dalo por supuesto –de repente junta el entrecejo y agudiza el oído- Teniente Marta no oyes un ruido de algo.

-Suena a motor de caza… no es de los nuestros…. Se acerca.

-Rápido al edificio.

-¿Señor?

-No tendrás un lanzamisiles de mano ¿verdad?

-Pues no señor.

-Entonces estamos un poco fastidados.

-Señor, tengo algo mejor.

-Me gusta como piensas.

Relato 3.2 Combates Aéreos

Relatos 3.2 Combates Aéreos

Nada más entrar en el túnel el capitán saco el tren de aterrizaje y lo usó para posar la aeronave sobre las vías del metro circulando por él. El primer caza que lo siguió no tuvo tanta suerte; al no caber por el agujero se estrelló. Mientras la teniente seguía pendiente del radar.

-Señor, cinco de los cazas han dado la vuelta y vuelan en dirección a la plataforma.

-Avise a los equipos rojo y azul.

-Sí señor. Por cierto los cuatro cazas que quedan nos siguen desde el aire. Creo que nos tienen controlados por…… radar o infrarrojos.

-¿Está segura de eso teniente?

-No mucho señor pero mantienen nuestro rumbo.

-Vale he visto que dentro de un minuto hay una bifurcación. Avíseme si nos siguen.

El capitán fija los ojos en el túnel y piensa. Piensa en como girar la aeronave y cambiar de dirección. A falta de veinte segundos se le ocurre. Impulsa el morro hacia arriba, la aeronave se eleva unos centímetros de la vía, lo justo para que el capitán pueda situarla en las nuevas vías tomando un rumbo nuevo y diferente al actual. Recorrido treinta segundos la teniente vuelve a hablar.

-Señor, nos siguen los cuatro cazas. Nos tienen vigilados.

-Cuando salgamos nos harán papilla. Necesitamos que los equipos rojo y azul para que nos echen una mano.

-Aquí aeronave señuelo, necesitamos ayuda. Equipo rojo, equipo azul contesten.

-Aquí equipo azul, estamos a cuatro minutos y medio vuestro.

-¿La plataforma?

-La plataforma ha sido abatida.

-¿Y los cazas que van en pos vuestra?

-¿Queréis nuestra ayuda? Ya nos hemos ocupado de ellos. Parte del equipo rojo están persiguiendo a los que quedan. Nosotros venimos a ayudaros. Contra cuatro cazas podemos.

-¿Lo ha oído capitán?

-Lo he oído teniente pero tenemos un problema. Según el mapa en menos de tres minutos el túnel sale al descubierto y seremos patios de feria.

-Cierto señor.

-Solo nos queda hacer una cosa. Probar el sistema de piloto automático.

-¿Señor? No podemos parar la aeronave para bajarnos, se darían cuenta.

-¿Quién ha dicho que tengamos que parar para bajarnos? Pulse el botón de eyección. El cristal amortiguará el impacto contra el techo.

-Déjeme hacer unos cálculos señor.

-Te quedan un minuto y medio.

-Mierda señor no sé si saldrá bien.

-A la de tres, teniente – el capitán respira profundamente y grita- ¡¡Tres!!

Los dos ocupantes de la aeronave pulsan el botón de eyección a la vez. Sus asientos salen disparados contra el techo del túnel. El cristal que los cubre se resquebraja pero no se rompe. Los dos asientos caen al suelo.

-Aquí equipo azul a aeronave señuelo contesten por favor.

-Equipo azul a aeronave señuelo contesten

-¿¿¡¡Hay alguien vivo!!??

-Estamos los dos vivos tranquila capitana simplemente hemos dado una distracción a los cazas –dice con voz tranquila la teniente mientras se levantan de los asientos en mitad del túnel.

-Como me volváis a hacer esto….

-Solo una pregunta- añade el capitán:- No tendréis una aeronave de sobra que dejarnos ¿verdad?

Relato 3 Combates Aéreos

Relatos 3 Combates Aéreos

-Están chulos estos avances en los aviones ¿no opina igual teniente?

-Pues sí capitán, lo que me resulta extraño es que nos den unos de estos “juguetes” cuando hace menos de dos semanas que estrellamos nuestro antiguo avión.

-Ni idea teniente pero vamos a probarlo en esta nueva misión.

-Estoy de acuerdo capitán.

No han acabado la conversación cuando dos grupos de cinco aviones se acercan por detrás de la aeronave negra y se colocan a la izquierda los de color azul y a la derecha los de color rojo.

-Capitana del equipo azul preparada.

-Capitana del equipo rojo preparada.

-Plan original, nosotros entretendremos a los cazas y ustedes se van a por la plataforma. Destrúyanla y luego ya llegaremos a nosotros para celebrar juntos con unas jarras de cervezas.

-Sí, equipo azul preparado.

-Equipo rojo.

-Buen viaje señoras.

Los diez aviones se alejan permitiendo que la aeronave negra se quede sola y se dirija a su destino a gran velocidad. Veinte minutos después se observa a la plataforma tanto en el radar como visualmente y como salen cinco cazas hacia la aeronave.

-Equipo azul y equipo rojo los cazas ya vienen a por mí. Denme diez minutos y la plataforma es toda suya.

La aeronave da media vuelta ofreciendo la parte trasera a los cazas. La teniente dice:

-Capitán, los cazas se encuentran a quinientos metros. Tenemos preparados todos los misiles listos para darles batalla.

-Aquí capitana del equipo Azul. ¡Buena suerte! y le invito a una cerveza por cada caza que destruyan-

-Capitana nos van a deber cinco.

-Delo por hecho capitán.

-Señor, cazas enemigas a mil trescientos cincuenta metros de nosotros. Tienen misiles cuyo alcance es de cien metros. Llegarán a distancia de tiro en dos minutos

-Teniente, ¿a qué distancia se encuentran los túneles de metro?

-A tres minutos y medio dirección suroeste.

-Muy bien.

La aeronave negra gira para dirigirse a esa dirección; ese movimiento es copiado por los cinco pequeños cazas azules que las persiguen.

-¿Siguen abiertos los túneles del metro?- pregunta el capitán.

-Sí –dice la teniente: -y la aeronave entra por ese espacio si achatamos las alas. El túnel más cercano está a dos minutos.

-Me lees el pensamiento. Vamos a por ello.

Cinco naves enemigas aproximándose en el radar, se encuentran a un minuto de distancia de disparo!- grita el ordenador de a bordo.

Se dirigen hacia el túnel fijando el rumbo. Mientras tanto la teniente se descarga un mapa de los túneles de las vías ferroviarias y le va diciendo el itinerario al capitán.

-Teniente.

-Sí señor.

-Si no salimos de esta quiero que sepa que ha sido un honor volar con usted.

-El honor ha sido mío señor. Sí algún día mis hijos vuelan libres en este planeta es gracias a usted.

-Teniente, mi objetivo es enseñar a volar a sus hijos.

-Será un honor.

Diez naves enemigas aproximándose en el radar, se encuentran a medio minuto de distancia de disparo!

-¡¡¡Teniente!!!

-Señor acaban de aparecer cinco naves.

-Eso ya lo he oído.

-Parece ser que estaban en una formación muy cerrada y el radar no las ha detectado hasta ahora.

-¡¡Mierda!!-grita mientras da un puñetazo a la mesa: -El plan sigue siendo el mismo. Túneles del metro y distraerles lo máximo posible. Avisa a los otros dos grupos de mando.

-Sí señor, llegamos en veinte segundos. Aquí avión cebo, tenemos diez aviones en cola, les entretendremos todo lo posible. Dense prisa Equipo Azul y Equipo Rojo.

El capitán respira profundamente y baja el avión a altura del suelo mientras que el ordenador de a bordo grita:

-¡¡¡Altura demasiada baja!!! Menos de cinco metros del suelo.

-¡¡Diez aviones enemigos en  distancia de disparo!!

-Vamos a allá teniente.

-Estoy preparada capitán.

Las alas del avión se pliegan de forma que la aeronave queda como un tubo y se adentra en el conducto que forma la entrada al metro. La teniente pregunto cuando entraron:

-¿Saldremos de aquí?

-Eso es una buena pregunta.

Relato 2 Combates aéreos

RELATO 2 Combates aéreos

La segunda vez que nos encontramos con la plataforma estaba defendida por cuatro pequeños cazas negros no tripulados. Solo hay una aeronave en el cielo y los cuatro cazas se lanzan a por ella. Son la mitad de tamaño que la aeronave por lo que se acercan rápidamente. El ordenador de a bordo grita: “Cazas enemigos a menos de un kilómetro”.

-Capitán, ¿está seguro de que entramos por allí? Y lo más importante ¿cree que nos puede sacar después?

-Pues…la verdad es que no tenemos otra alternativa.

La aeronave se acerca a gran velocidad a una de las antiguas ciudades que se construyeron antes de la invasión. Aunque la palabra invasión se queda corta, fue más bien un intento de exterminio de toda la población del planeta llamado Tierra.

Esas ciudades no fueron construidas para que una aeronave militar volará entre sus calles seguida por los cuatro cazas. El capitán tiene la esperanza de poder evitarlos allí.

-Teniente ¿puede sacarme un maldito mapa de esta ciudad antes de que nos estrellemos con un edificio?

La teniente que lleva un rato tecleando en el ordenador de a bordo le dice:

-Voy lo más rápido que puedo señor pero no lo encuentro.

-¿Me quiere decir que guie al avión por instinto?

-Hasta que lo encuentre no tenemos otra alternativa y evite las calles grandes para que no tengan oportunidad de darnos.

-Vamos allá.

Justo diez segundos antes de entrar en la ciudad el ordenador grita: “Cazas enemigos a menos de medio kilómetro”.

Entran por una calle pequeña donde las alas de la aeronave casi rozan los edificios. El capitán empieza a sudar profusamente mientras intenta que el avión no toque de los cables que están tendidos entre los edificios.

En menos de diez segundos la calle se acaba y el capitán vuelve a preguntar:

-¿Algo?

-A punto señor.

-¿Qué es a punto? ¿Lo tienes o no lo tienes narices?

-Todavía no señor, deme treinta segundos y lo tengo.

-Treinta segundos, treinta segundos…. Pues a la derecha.

Da una vuelta de 45º grados al avión para poder realizar la maniobra más fácilmente. Gira rápidamente mientras que le siguen dos misiles lanzados por los cazas que se estrellan en el edificio donde termina la calle. Al primer caza no le da tiempo a girar y choca también.

La calle se va estrechando, reduciendo el espacio hasta que un edificio la cierra. El capitán abre los ojos y dice:

-Tenemos un gran problema.

-¡¡¡Lo encontré!!!

-Tranquila ya no hace falta no lo vamos a usar.

-Haga un milagro que ya lo he conseguido, déjeme que le guie.

El capitán se pasa la lengua por los labios inferiores mientras piensa alguna idea.

-¿Puede llevar el mapa en algún sitio?

-En la Tablet.

-Bueno descargue el mapa en la tablet.

-Sí señor, ya está hecho.

Un minuto antes de que llegue hacia la pared, la aeronave pierde altura a gran velocidad seguida por los tres cazas. Inmediatamente después de rozar el suelo, el capitán da un golpe de timón obligando a la aeronave coja altura de nuevo. Uno de los cazas no consigue remontar el vuelo y colisiona contra el suelo. La aeronave roza la pared del edificio saltando trozos de yeso de la misma pared seguida por otro de los cazas. El siguiente no tiene tanta fortuna y se empotra contra él.

-Señor, no nos lo quitamos de encima.

-Lo sé. Preparase para la eyección.

-¿Cuándo?

-Medio minuto después de que entremos en barrena.

El capitán apaga los motores de la aeronave y la teniente comienza la cuenta atrás.

-Treinta segundos.

El ordenador de a bordo grita:

¡¡Atención!! ¡¡Barrena!! Altura estimada 100 metros y descendiendo. El caza enemigo está a menos de diez minutos.

-Veinticinco segundos.

¡¡Atención!! ¡¡Barrena!! Altura estimada 75 metros y descendiendo. El caza enemigo le ha fijado para sus misiles.

-Veinte segundos.

¡¡Atención!! ¡¡Barrena!! Altura estimada 50 metros y descendiendo. El caza enemigo está a diez segundos de tener preparado un misil.

-Señor, tenemos que salir antes.

-Espera y sigue con la cuenta atrás.

-Quince segundos.

¡¡Atención!! ¡¡Barrena!! Altura estimada 25 metros y descendiendo. El caza enemigo ha lanzado el misil.

-¡¡Ahora!! ¡¡Eyéctese!!

Cuando los pilotos se eyectan, la aeronave es alcanzada por el misil. El caza intenta maniobra pero no lo consigue y choca contra el suelo.

-¿Has cogido la tablet?

-Sí señor, podemos salir de aquí.

Relato 1 Combates Aéreos

Combates Aéreos

-Capitán, el equipo Azul entero ha sido eliminado.

-Teniente, obligue al equipo Rojo a que aborten misión.

-Piden confirmación de la base

-Que se salten el puto manual de los cojones- estalla el capitán al mando de la flota aérea- que se larguen de aquí cagando ostias y que no miren atrás. Nos quedaremos cubriéndoles el culo.

La teniente mira al asiento que tiene delante donde está sentado a los mandos del avión de combate el capitán.

-Sí señor, transmitiré sus órdenes.

La misión de las once aeronaves era destruir una plataforma marítima que estaba succionando el agua del planeta. Dividas en dos grupos de cinco y una al mando de todas no había podido acercarse antes de que cinco de ellas fueran destruidas por las medidas de seguridad antiaérea presentes en la zona alta de la plataforma.

En el momento en que el equipo Rojo empieza la retirada salen varios misiles de la plataforma y se oye el grito de la teniente.

-¡¡¡Capitán!!!¡¡¡Son misiles térmicos!!!

-Distancia

-4 kilómetros y acercándose.

-Avísame cuando estén a menos de un kilómetro.

Y la aeronave empieza a subir rápidamente mientras que los misiles se acercan todavía más rápido.

-¿Qué piensa hacer capitán?

-Apagar los motores y salir de barrena cuando los misiles se dirijan hacia la plataforma aérea.

-Señor tienen que estar a un kilómetro de nosotros cuando paremos los motores, después de esa distancia los misiles captaran nuestro calor residual y nos seguirán de ese modo.

-Si lo hacemos demasiado pronto seguirán a nuestros chicos así que avísame cuando lleguen a un kilómetro exacto.

-Sí señor. Dos kilómetros doscientos metros señor.

-Vale-respira hondo y suelta todo el aire de golpe mientras que coloca los dedos justo encima de los interruptores de arranque- preparado para el apague total.

-Dos kilómetros.

La aeronave sigue subiendo hacia el cielo negro del planeta.

-Un kilómetro setecientos cincuenta metros.

Una pequeña gota de sudor cruza el puente de la nariz del capitán y se le cae al polo.

-Un kilómetro quinientos metros.

Se ponen las máscaras de oxígeno.

-Un kilómetro doscientos cincuenta metros, señor. Ya están aquí.

Los ojos de la teniente están fijos sin pestañear en el radar mientras los números que indican la distancia a la que se encuentra el misil bajan rápidamente.

-¡¡¡Un kilómetro señor!!! ¡¡¡Ahora!!!

No se lo tiene que decir dos veces, el capitán pulsa rápidamente el botón de apagado y el avión cae a plomo. Los ocho misiles se dan la vuelta y se dirigen hacia la plataforma de donde salieron.

-Capitán espere a que se lo diga. Necesitamos que los misiles estén más cerca de la plataforma que de nosotros para encender de nuevo los motores o se volverán hacia nosotros.

-Usted manda teniente.

“¡¡¡Barrena!!! Acelere está a un kilómetro de altura y bajando” empieza a gritar el ordenador de a bordo

-Todavía no señor.

“A setecientos cincuenta metros y bajando”.

-Siga esperando señor.

“A quinientos metros y bajando”

-Un poco más señor un poco más y podremos acelerar.

“A doscientos cincuenta metros y bajando”

-Ya estamos fuera de la distancia señor. Ya podemos acelerar a gusto.

Los misiles siguen directos hacia la plataforma y acaban produciendo explosiones en la parte superior, donde están las defensas antiaéreas de la plataforma.

-Capitán, ¿vamos a por ellos?

-Me acaba de leer el pensamiento, teniente.

La plataforma está sujeta con cuatro patas hundidas en el mar. En la parte superior se encuentra un depósito donde se almacena el agua succionada por un tubo central y  a su alrededor las defensas antiaéreas. Debido a que sus propios misiles habían destruido dichas defensas en ese momento la plataforma se encontraba vulnerable.

La aeronave se dirige disparada hacia el tubo central destruyéndolo con un misil. Antes de que pueda hacer otra pasada la plataforma se eleva por los aires gracias a unos propulsores en sus patas y se pierde en el gran cielo oscuro.

-Teniente ponga rumbo a casa.